KALININGRADO: "El callejón de los milagros"





Todavía recuerdo aquella primera vez que la vi. Es como si fuera ayer. Desde ese momento, ya no pude quitarme esa imagen de la cabeza. Me cacheteó, me dejó clavado ahí, en un pensamiento recurrente que se me venía a la cabeza una y otra vez: ¿Qué carajo hace un pedazo de Rusia, metido ahí, en el medio del Báltico, entre Polonia y Lituania?

Era mi viaje de bautismo a Polonia, dos años y medio atrás (En algo que se convertiría en un amor para toda la vida), y mirando que había en los alrededores de Gdańsk, hubo algo que me llamó muchísimo la atención: Aparece un pedacito de tierra, que es como si fuera un país, pero que parece no tener ningún nombre. Sí, se puede leer “Калининград o Kaliningrado, pero es el nombre de su capital. Insisto, no figura el nombre de ningún país. ¿O sea que no es un país, pero tiene capital? Ya está, "Game over". No importa que es lo que haya estado ocupando mi cabeza el último tiempo, ni los compromisos que tenga para el resto del día. Se me acaba de meter algo adentro, que tiene vida propia y que me está obligando a que lo atienda, a que lo piense.


Mapa donde se ve lo que les cuento: Polonia, Lituania, y un pedazo de... Kaliningrado (GoogleMaps)


Калининград, Kaliningrado, Königsberg o como quieran llamarlo, es la capital del Óblast de Kaliningrado, una región portuaria de lo que se conoce como la Europa Oriental o el Báltico, que pertenece a Rusia desde 1945. Son en total 15100 km² donde viven unos ¡482 443 habitantes!. Este lugarcete se encuentra aislado del resto del territorio Ruso, y sus fronteras tienen enfrente a Lituania y Polonia, nada más y nada menos que dos miembros de la UE. ¿Pero por qué se convirtieró en una parte de Rusia? ¿Y por qué lo sigue siendo?


HACIENDO HISTORIA

Nos remontamos al año 1255. El rey de la región de Bohemia, Otakar II, funda una ciudad y le pone de nombre "Königsberg", que en Alemán significa "El rey del monte". ¿Un poco orgulloso y fanfarrón? Si, qué se yo. La cosa es que este tal Otakar II estaba ayudando a los Caballeros de la Orden Teutónica en su afán de conquistar y cristianizar a la histórica región de Prusia. Había que darle vida a ese lugar, donde faltaba algo así como civilización, clave para dejar bien clarito que estas tierras tenían dueño, lo que se transformó en el objeto de levantar ciudades y poblar a estos lugares atrayendo y trayendo a colonos germanos de regiones cercanas.


El castillo teutónico de Könisberg, destruido durante la II Guerra Mundial (Imagen dominio público en Wikimedia Commons)


Königsberg se mantuvo como parte de Prusia durante unos cuantos (Largos) años. Nos saltamos varios casilleros, y llegamos a la "Unificación alemana", allá por mediados del siglo XIX, proceso mediante el cuál se unieron algunos estados independientes como Sajonia, Baviera, y también Prusia 
en lo que se llamó el "Imperio Alemán", tal vez sin imaginar lo que vendría después. Después que empieza con el inicio de la 1° Guerra mundial, cuyo fin de la misma tendría un gran derrotado y castigado que sería nada más y nada menos que el mismísimo Imperio Alemán, que entre otras penas, sufrió que su territorio se dividiera en dos al crearse el "Corredor Polaco" y se le diera a la ciudad de Danzig el mote de "Ciudad libre" (http://veniveniviajaconmigo.blogspot.com/2019/06/gdansk-papa-cuentame-otra-vez.html), aislando por completo a la Prusia Oriental del resto del Imperio alemán, región en donde estaba, entre otras ciudades importantes... Königsberg.


LA PRIMER BATALLA

Después llegaría la 2° Guerra mundial (Yo avisé que la primera era solo el comienzo), y gran parte de la región de Polonia, e incluso Danzig, que a esta altura ya recibía muchísima influencia de Varsovia, había sido copada por los alemanes, y si en algún momento los dos gigantes de esta guerra, Alemania y la URSS, se enfrentaban, era casi imposible que estas tierras no fueran escenario de conflictos armados. Efectivamente los hubieron, aunque cerca ya del final de la guerra, sin dejar de ser estos extremadamente relevantes. El primero de ellos fue en el contexto de la "Ofensiva del Vístula - Óder", en una operación del ejército Soviético en el que, a mediados de Enero de 1945, cruzó el territorio polaco desde el río Vístula hasta la Línea Óder-Neisse (Lo que en ese entonces marcaba el límite entre Alemania y Polonia, línea que luego de la WWII se correría hacia el Oeste, entregándole un considerable territorio Alemán a Polonia, línea que hasta el momento, nunca más se volvería a correr para atrás), posándose a unos 70 Km de una Berlín que ya estaba condenada, y aislando a varias importantísimas unidades en lugares como Breslavia, Pomerania y Prusia Oriental.



Los territorios en amarillo y naranja eran parte de Alemania hasta la WWII. La línea azul es la "Línea Óder-Neisse", lugar al que llegaron las fuerzas de la URSS y se asentaron cerca de Berlín. Luego, esa sería la línea que marcaría los nuevos límites entre Alemana y Polonia, entregandole importantes tierras del primero al segundo. (Fuente: Wikipedia - Foto: Creative Commons Attribution - Share Alike 3.0 Unported) 


Pero en lo que refiere a lo que todavía era Königsberg, Stalin no estaba conforme con el avance hacia esa ciudad que tenía asignado el III Frente Bielorruso a cargo de Iván Cherniajovksi. El objetivo en concreto era el de aislar totalmente los terriotorios alemanes de la Prusia Oriental para garantizar que las tropas del Ejército rojo allí asentadas atacaran por la espalda en la excursión hacia el oeste. Por eso se le reasignó al II Frente Bielorruso a cargo del general Rokossovksi, pieza clave en el camino hacia Berlín, la tarea de desviarse hacia el Báltico, lo que tuvo como efecto colateral que la toma de la capital Alemana se demorara unos 2 meses más.


LA SEGUNDA BATALLA

Así es como el 13 de Enero de 1945, con el ataque de las tropas a cargo de Rokossovksi, comenzaría el segundo conflicto armado entre las partes, que fue denominado "La batalla de Königsberg". El conflicto no sería fácil para los Soviéticos, porque luego de neutralizar otras ciudades que estaban en los alrededores, y al querer entrar en Königsberg, se encontraron con un combo de adversidades que no estaban pronosticadas: Unas muy duras fortificaciones medievales que aun protegían la ciudad, instalaciones y trampas defensivas bien preparadas para la ocasión, un ejército alemán demasiado numeroso (Producto del reagrupamiento de tropas de diferentes frentes que habían sido derrotados a lo largo de toda la Prusia Oriental), una fuerte lucha de estos soldados, y una exigente orden que provenía de Hitler que decía que los Alemanes debían "Luchar hasta el último hombre de Königsberg", lo que llevó a que la batalla se prolongase aún a sabiendas de que no existía ninguna posibilidad de alcanzar una victoria. Todo esto hizo que los enfrentamientos abarcaran unos larguísimos 73 días, y que dejaran un saldo de 139 000 víctimas fatales.


Kaliningrado parace un museo de guerra enorme, donde podés encontrar las cosas mas increíbles de la WWII en cualquier lugar de la ciudad. Por ejemplo, este submarino, que estaba ¡Enfrente! de nuestro hostel


Pero el legado que dejaría esta batalla iría mucho más allá del terrible número de víctimas fatales. Para los Soviéticos, dejaría grandísimas críticas porque el ataque hizo que el I Frente Bielorruso, a cargo del general Zhúkov, se quedara sin la cobertura de las fuerzas de Rokossovski, y tuvo que moderar su avance hacia Berlín. Si esto no hubiese ocurrido, como mencione anteriormente. Berlín hubiera sido conquistada 2 meses antes, y la guerra en Europa hubiera terminado entonces también antes, sumado a que existe la teoría de que las tropas alemanas atrapadas en Danzig y Königsberg, al ver que estaban aisladas y no tenían ninguna posibilidad de salir victoriosas, se hubieran rendido solas, lo que es equivalente a haber evitado la muerte de gran parte de las 139000 víctimas, entre las que se encontraron 63 700 soviéticos. Entre las justificaciones, se habla de una revancha personal de Stalin (Hitler imaginaba a la ciudad como un futuro museo con todo lo que los alemanes encontraban en Rusia), e incluso de la idea de que un estado burgués en medio de la región sería una piedra en el zapato para el desarrollo de la Unión Soviética en el área del Báltico, y entonces era mejor destruirlo. Pero claro, nada parece justificar tanto derramamiento de sangre.  



La icónica imagen de la bandera de la URSS alzándose en el Reichstag de Berlin en 1945 evoca los sentimientos de libertad, justicia, y claro, alegría. Pero muchos piensan que algunos caprichos no adelantaron esta imagen dos meses en el tiempo, lo que hubiera significado salvar a miles de vidas (Foto: Yevgueni Jaldéi)


Para Hitler, en cambio, el legado fue la profundización aún más de su espíritu excesivamente sanguinario e irracional con el que se manejó hacia el final de la guerra, insistiendo en sostener las batallas contra los ejércitos enemigos, aun cuando estas estaban perdidas antes de ser peleadas, y sin sensibilizarse en los más mínimo ante las bajas que estas iban a producir. Incluso, esto de "Hasta el último hombre", era una frase que salía de su boca de manera frecuente.

Y para lo que fue la guerra, en general, la Batalla de Königsberg dejó la horrible impresión de que realmente no existían demasiados argumentos como para que existiese, valga la redundancia, sensación similar que se vivió con el bombardeo de los aliados a Dresde, en Febrero de 1945, y con el lanzamiento de la segunda bomba nuclear, arrojada en Nagasaki, el 9 de agosto de ese mismo año.


 Refugiados alemanes de Königsberg escapan hacia Alemania ante el avance del Ejército Rojo (FUENTE: Bundesarchiv, Bild 146-1972-093-65 / CC-BY-SA 3.0, CC BY-SA 3.0 de, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5482707)


LA SITUACIÓN DE KALININGRADO HOY
¿Por qué después de tanto tiempo, este pedacito de tierra vale oro para los Rusos y es absolutamente innegociable? Hay varios argumentos que servirían como respuesta, pero el que más peso tiene es que Rusia tiene aquí al único puerto del Mar Báltico que no se congela durante el invierno, ya que las aguas allí son mucho menos frías que las de, por ejemplo, San Petesburgo. Otro argumento de peso es que Kaliningrado representa para Rusia una presencia importante en las puertas de entrada a la Europa Occidental, siendo, como dije antes, un enclave en el medio de dos países miembros de la UE. Y seguramente, la decisión de que esta ciudad haya sido sede del Mundial de fútbol 2018, tenga que ver con la reivindicación de su soberanía. Eso para mí era tan solo una teoría que, cuando vi al estadio en persona, pude realmente entenderla: Es el típico estadio majestuoso en un lugar bastante sencillo y desolado. ¿O esto de la ostentación a través de los estadios deportivos es algo nuevo?


Imagen aérea del "Baltic arena" de Kaliningrado (Fuente: Tourgratisrusia.com)


Aunque también hay que agregar que si esta soberanía es poco cuestionada, es porque Alemania siempre ha tomado una posición distante a la hora de reclamar sus derechos. No así Lituania, que tiene argumentos étnicos e históricos para decir que estas tierras le corresponden: Las primeras poblaciones que se asentaron allí fueron lituanas, con una estrecha relación con los antiguos prusianos, e incluso hasta el final de la WWII, en todos los territorios alrededor de la ciudades de la región predominaban poblaciones lituanas, pero claro, Lituania no tiene el peso suficiente como para que sus reclamos puedan hacer algo de ruido.


Y los nativos, ¿No son separatistas? Habitualmente el derecho a la libre determinación de los pueblos es uno de los argumentos más pesados del ordenamientio jurídico internacional, para no decir una piedra en el zapato de los países que aun poseen colonias, pero con Kaliningrado se da el fenómeno de que ni las personas que habitan hoy en día sus tierras son independentistas ni buscan aliarse a otro país, y que además tanto los alemanes desplazados luego de la WWII como su descendencia, tienen prácticamente un total desinterés en habitar estas tierras (Lógicamente, y diferenciándose de lo que pasa con Gibraltar o nuestras queridas Islas Malvinas, es difícil que generaciones que viven en Alemania desde hace tantos años tengan intenciones de irse hacia un lugar donde las condiciones de vida se perciben como inferiores). No obstante, en lo que respecta a la población que habita hoy Kaliningrado, se cree que si Rusa diera la posibilidad de un hipotético (Y a mi entender, imposible) referéndum, la mayoría optaría por separarse del gigante Eurasiático.



Una de las postales de Kaliningrado que te dejan perplejo: Sentís que estás en la Union Soviética y en Alemania al mismo tiempo (Foto propia)


En síntesis, es casi unánime la opinión de que Kaliningrado no debería estar bajo la soberanía Rusa, y que su incorpación a la Unión Soviética en 1945 es un importante "Error histórico", pero con Alemania sin reclamar el territorio, con Lituania teniendo poco peso en sus reclamos, y con obviamente Rusia sin ningún tipo de interés en despredenderse de estas tierras, cuesta imaginarse que su estatus se modifique en un futuro cercano. Pero como perlita, es muy interesante observar el origen de la mayoría de los turistas que visitan la región: En primer lugar están los rusos, que suelen viajar desde lugares como Moscú o San Petersburgo, a través de vuelos directos, para ver un poco más de cerca a la Europa Occidental (Todavía hoy, los rusos necesitan un visado para poder viajar a la mayoría de los países de Europa), y 
en segundo lugar siguen los alemanes, muy atraídos por ir detrás de sus raíces.


UNA TAREA ANTES DE IRME

Y un día cumplí mi sueño de visitar Kaliningrado. Es nuestro último día en la ciudad de los cuatro que tenemos con mi amigo el Chango, y yo aun tengo una deuda pendiente: Ir al lugar donde se encuentran, prácticamente pegados, el monumento Soviético a sus soldados caídos en las batallas del 45´, junto al cementerio de guerra Alemán. Se que está por algún lugar de la ciudad, un poquito alejado pero no demasiado, digamos que “Por ahí”. Lo busco en TripAdvisor, pero no encuentro nada. Escribo algunas palabras referidas en el Google Maps, y tampoco nada. Lo busco en internet, y sí, existe, pero para mi sorpresa, no está en la ciudad, ni tampoco muy cerca: Google Maps me dice que a unos 40.3Km. No se si es pobre o generosa la información, porque más allá de eso no me dice nada, y parece no existir ningún medio de transporte público que me lleve hasta allá.

Camino algunos pasos hasta la recepción, y Daria, la recepcionista de turno (Súper simpática, como toda la gente que encontré por acá), se fija en una aplicación muy similar al Google Maps pero de color de fondo amarillo, y me dice que tengo que tomar el bus N°120 desde el “Hotel Kaliningrado” (¡Qué ingenioso!) hasta “Russkoye”, y desde ahí caminar. Intento encontrar la misma información en el Google Maps de mi teléfono, aunque en el fondo solo esperaba que no pasara mucho tiempo hasta que Daria me dijera “Acá usamos otra aplicacion”, algo que daba absolutamente por sentado, basándome en mi experiencia fallida de la noche anterior con el Uber, donde en Rusia se llama “Uber Russia”, y aunque sea igual, y aunque llores y patalees, la aplicación original no te va a servir. Descargo la app "2ГИС" con una estúpida sensación de que estoy siendo observado, y obtengo las indicaciones necesarias.


 Las complicadas indicaciones de la App "2ГИС"


Camino hasta el “Hotel Kaliningrado”, y para no estar desprovisto, cambio en el camino 40 U$S por algunos Rublos. Seguramente será demasiado, pero tengo que estar preparado para cuando quiera volver, y tal vez no encuentre ningún bus ni como hacerme de efectivo por si quiero tomar un taxi. Sabía que el bus tenia una frecuencia de cada una hora, pero la aplicación no decía cuando pasaba. Así es como llego a la parada, y un cartel electrónico me avisa que mi bus sale en 40 minutos. Por dentro lo celebro, porque  es tiempo suficiente como para tomar un cafecito. Entro a un local que vende una comida que parece ser algo así como una empanada frita, y cuando me acerco a la caja, saludo y digo “Ruski” al mismo tiempo que mi pulgar hacia abajo avisa que mi nivel de Ruso no pasa de la
s palabras aprendidas en el camino. El rebote que recibo superó absolutamente mis expectativas: “¿Hablás Español? ¡Yo también!”. 


El local de comidas al que entré para hacer un poco de tiempo. El nombre te lo debo!


La interlocutora es Inessa, Kaliningradesa o como se la quiera llamar, que vivió 20 años en Argentina, y la “Empanada frita” o esa cosa rara es un “Cheburek” de Crimea. Inessa llegó a la Argentina escapándose de la hostilidad del régimen comunista, donde fue a vivir junto a sus padres a Carapachay, en las afueras de la Ciudad de Buenos Aires, y luego de “Formar su familia”, con hijos y nietos incluidos, decidió tomarse revancha y regresarse a su Kaliningrado natal. Cómo llegó el”Cheburek” desde Crimea hasta acá, te lo debo. Intercambio mediante de un poco de yerba por un riquísimo capuccino, de un "¿Qué hacés acá?” por un “¿Qué hacías 
allá?, y el partido ganado a favor mio con un tremendo Cheburek de queso y cebolla de verdeo en el último minuto (Lo más “Vegano” que pude encontrar), nos despedimos con un abrazo eterno que se supo duplicar.


Junto a Inessa y toda su buena onda


Llega el eterno 120. La puerta de adelante no se abre, pero si se abre la del medio (¡Algo rarísimo!). Todos suben y se van a sentar. No veo ninguna máquina donde pagar, pero si a una señora sentada adelante con un pequeño aparatito en la mano. Me acerco y le digo “Hello”. Tal vez no me escuchó. Voy de nuevo, y pruebo con un “Hi”. Tampoco nada, che. Hasta que me pongo frente a frente, y dándome cuenta de que definitivamente me escuchaba, pero que la indiferencia era absoluta (Para no decir una argentineada), ajusticia sin palabras su accionar dándome a entender de que es ella la que va a venir hacia mi asiento para que yo pueda pagar, y no a la inversa. 

El viaje es tranquilo, y me muestra por la ventana algunas postales de Kaliningrado que sin subirme a un bondi no iba a conocer jamás. Por momentos, atravesamos un bosque casi perfecto, mezclado con un clima fresco y cierta desolación. Todo en su conjunto, dan un marco ideal para trasladarse en el tiempo e imaginar aquellos años de guerra con una melancolía que se sabe necesaria. Pasada ya la hora y 20 de viaje, me doy cuenta a través de mi app “2ГИС” que es hora de bajar. El señor que está al lado me busca con la mirada, y asentando con la cabeza, me lo confirma. No recuerdo nunca haberle mencionado a nadie a donde iba, pero tiene toda la razón.

Estoy en algo así como en el medio de la nada. El camino es de ruta, sin vereda ni ningún sendero por donde caminar. Casi no pasan autos, mucho menos alguien andando. A los costados hay algunas casas, varias de ellas abandonadas. Rápidamente, un perro a los ladridos me avisa lo que yo ya sé: Que no soy de ahí. El ladrido se vuelve compulsivo y yo rezo para que esa cerca que nos separa no tenga ningún agujero ocasional.


El camino que me llevaba desde la parada del bus hasta mi destino (Foto propia)

De la parada del bus al lugar donde yo voy, hay 920 metros según la extraña aplicación rusa de la que no logro hacerme amigo. Yo solo veo ruta y algún cartel, y adelante una rotonda donde se supone que debo doblar a la derecha. No hay nadie, y siento esa horrible y estúpida sensación de que “Si acá me pasa algo, no se entera nadie”. Si, me siento desprotegido. Doblo en la rotonda, y parece empezar a haber algo más de civilización, pero nada referido a las tiendas que me marcaba el mapa y daban a entender de que se trataba de lo que al menos podriamos llamar “Un pueblito”.


Con el cartel de "Russkoye" de fondo

Sigo caminando, y ahí está: Al fondo del camino, en un lugar aislado y casi desolado, emerge un esplendoroso monumento a los soldados Soviéticos caídos en la batalla de 1945. Se me dibuja una sonrisa en la cara, porque cumplí con mi misión. Me acerco todavía un poco más, y a la derecha hay como un cerco con una abertura, y un cartel que explica algo y da la bienvenida hacia algún lugar: El cementerio de guerra Alemán. Ambas cosas están pegadas. “Ridículamente" pegadas.


Foto panorámica: A la izquierda, el monumento al ejército Soviético,  a la derecha, el cementerio Alemán (Foto propia)


De alguna manera, es como si ambos monumentos carecieran de valor en su forma individual, y que el valor mismo está otorgado por semejante escenario cuya alma esta constituída por la relacion entre lo increíble y lo absurdo, lo real y lo bizarro. La belleza de lo que es imposible, pero nace, tiene pulso, vive en algún lugar. Mi experiencia sigue haciendo hincapié casi solo en eso. Tal es así que ni bien me acerco al monumento soviético, me concentro en contar los pasos hacia el cementerio de guerra alemán. Como quién llega a algún lugar mágico y hermoso, y primero saca una foto para mostrar antes que de apreciarlo. 1, 2, 3... 43, 44... ¡45 pasos!




Registro el momento, saco algunas fotos. No necesito más, ya no quiero quedarme. Hay un amigo esperándome para unos mates en la ciudad, y no quiero abusar de un sitio en el que no me siento bienvenido. Mi misión está cumplida: Me llevo una historia en el bolsillo. Pareciera que no existe rincón en este mundo sin una historia para contar. Repito el camino. Es igual de desolador, aunque mis sentimientos no son los mismos. Veo a dos personas trabajando la tierra, las únicas que veré en todo el recorrido. Perros ladrando compulsivamente otra vez. Gallinas en fila que se esconden. Autos que pasan y me pregunto para dónde irán. La desolación sabe ser hermosa, si, pero pone en jaque la vulnerabilidad humana en su máxima expresión. Las ideas locas en la cabeza giran y giran, pero también la ruleta de mi querido 120, y dice que esta vez llega en menos de 20 minutos. Subo, y está la misma boletera que a la ida. Se acerca resignada y me habla en Ruso, sabiendo que no voy a entender un carajo. Sigo su lenguaje, y saco 200 Rublos en el más mudo de los silencios. Parece vengarse, vaya uno a saber de qué, dándome el vuelto en 500 000 monedas, de esas que "No sirven para nada". 


Camino de regreso a la parada del ómnibus (Foto propia)


Como seres humanos, estamos programados con la capacidad de perdonar. Y esa capacidad la mostramos orgullosos en nuestros discursos, en actos religiosos, en reivindicaciones a personas de todos los tiempos que idolatramos. Pero cuando la incertidumbre, el temor, el capricho del ego aprieta, somos absolutamente inconsecuentes con nuestras palabras, y también con las más puras de las instrucciones que están talladas en nuestra piedra madre. Convirtiéndonos, tal vez, en la única especie del universo que llega a preferir acumular odio por siempre, en lugar de perdonar. Pero, ¿Podemos perdonar en las más extremas situaciones 
dolorosas por las que pasamos? Es algo que me pregunto siempre. Tal vez, requiera de muchos más años de evolución. Tal vez, no ocurra nunca. O tal vez si, y su biblia este acá, a un par de cuadras de la estación de Russkoye, a 40.3 Km de Kaliningrado, Königsberg, Калининград o como quieran llamarlo, capital del Óblast de Kaliningrado, una región portuaria de lo que se conoce como la Europa Oriental o el Báltico, un pedacito de tierra que pertenece a Rusia desde 1945, pero que está entre Polonia y Lituania, dos miembros de la Unión Europea. Saco el celular y abro el programa de notas: Ya tuvo sentido mi viaje a Kaliningrado.





Se cruzó 4 países para compartir este sueño conmigo. No se cómo, pero sabía hablar Ruso. Nos tomamos 25 mil birras. Se trajo 20 rollos de cámaras de fotos en pleno siglo XXI. También 15 kilos de yerba, al pedo, porque yo llevaba otros 15. Se compró unas zapas por primera vez en su vida para salir a correr ¡En Kaliningrado! Cada 2 minutos para de caminar para cebarse un mate. Y nunca pierde la sonrisa. Este post esta dedicado a mi amigo el Chango ¡Gracias de todo corazón por estar tan loco como yo!



"Tu tiempo es un vidrio,
tu amor un fakir,
mi cuerpo una aguja,
tu mente un tapiz.
Si las sangijuelas no pueden herirte,
no existe una escuela que enseñe a vivir.
El angel vigía,
descubre al ladrón,
le corta las manos,
le quita la voz,
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios"

("Desarma y sangra", Serú Girán, 1980)





FUENTES:
Google Maps
https://es.wikipedia.org/wiki/Kaliningrado
https://es.wikipedia.org/wiki/Ofensiva_del_V%C3%ADstula-%C3%93der
https://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeo_de_Dresde
https://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeos_at%C3%B3micos_de_Hiroshima_y_Nagasaki
https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Katyn
https://indoeuropeo.eu/2009/02/konigsberg-o-kaliningrado-segun-el-derecho-internacional-ruso-aleman-polaco-lituano-o-simplemente-prusiano/
https://www.labrujulaverde.com/2019/01/kaliningrado-la-estrategica-ciudad-que-nadie-quierehttps://es.wikipedia.org/wiki/Cuesti%C3%B3n_de_Kaliningrado




REVISIÓN:
Alberto "Tito" Rosé (Amigo, sociólogo y jefe de trabajos prácticos de "Estado y políticas públicas" de la carrera Trabajo social en la Universidad de Buenos Aires)

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